A veces, el abrazo.

El amor tiene infinidad de manifestaciones en el sendero de la vida. Existe uno en particular que
practicáis en los talleres ArtedeAmarte como es el ABRAZO. Lo escribo con mayúsculas porque es
uno de los talleres más notables que se practican, de hecho, le llamas taller permanente porque
carece de horarios.

El abrazo lo aplicas para unir almas a través del contacto directo de un alma con otra. No hay
símbolo más hermoso que el del abrazo para expresar la unión de dos personas y hasta la de un
grupo. ¿Qué es lo primero que hace una persona cuando desea abrazar a otras? Solo lleva a cabo un
gran gesto: abre los brazos, como si una puerta de dos hojas se abriera a derecha y a izquierda.
Es la manera de decir te abro las puertas de mi ser para que vengas a mi morada. La otra persona
realiza el mismo gesto y se funde con la primera. Ambas se dan cita en un lugar llamado corazón. El
abrazo en su origen se inventó para juntar dos corazones.

Los abrazos tienen su técnica y los aplicáis desde el primer momento en el espacio de ArtedeAmarte.
Ese encuentro de almas que abren sus puertas al otro lo convierten de manera espontánea en
hermanos y hermanas. Es como si se dijesen: todos pertenecemos al mismo espacio, este es el
espacio donde nos reconocemos como hermanos.

Se da el hecho curioso en más de una ocasión de que un corazón llega nervioso hasta otro más
calmado y ambos se sincronizan, se da el hecho de que cuando se enseña en estos momentos otro
sentir se pregunta qué se siente -en la sala- y muchos dicen solo siento un corazón, no dos; se da el
hecho de que alguien se emociona solo por el gesto no por la persona que lo abraza, pues al
principio muchos ni se conocen. Se da, en fin, el hecho de que la cercanía entre uno y el otro, entre
uno y los demás, entre uno y las diferentes edades se disuelven. Es como si al segundo día hubiese
un sentimiento de afinidades extrañamente explicables.

El ego se amansa. Ya no expresa su nerviosismo, ya no manifiesta o proyecta su naturaleza separada.
En las literas se respira complicidad no jerarquías.

El taller de abrazos se explica con su técnica. Son necesarios más de tres segundos, que el contacto
sea completo, que tu cabeza toque la del otro, que haya respiración pausada -nunca contenida-, que
las manos estén abiertas y descansen en la espalda del otro -nunca con los puños-, que los ojos
estén cerrados o que al menos exista la clara intención de sentir qué me llega del otro.
Los abrazos están incluidos como el último escalón en las presentaciones. Se le llama el nivel de
presentación energética, porque la persona ya no se muestra desde la superficie, con su nombre,
estudios o número de hermanos, sino desde lo que soy en este momento.

Los abrazos se usan como herramienta de perdón, cuando dos chicos se devuelven una y otra vez el
reflejo discordante de lo que no se atreven a ver en sí mismos. La técnica de perdón siempre acaba
con un abrazo, y la del Pasillo de amor, y la de tantos encuentros donde las palabras sobraban.
El abrazo es lo que sucede el último día, durante la despedida, donde los tres segundos mínimos a
veces se convierten en un minuto de abrazo y donde la energía desplegada atrae a otros para formar
el Abrazo Piña.

A veces, un ABRAZO.

Josemaría Garzón
artedeamarte.net