Mil historias diferentes han ocurrido y seguirán sucediendo. “¿A cuál más mágica?”, podrían preguntarse de manera retórica muchos de los que asistieron. Sin embargo, la verdad es otra. No existe ninguna magia, ni siquiera podemos hablar de milagros, como podría pensar alguno. No, no va por ahí el asunto. Sucede que la conciencia de separación que ha fomentado la mente, o su personalidad más directa, el ego, queda despojada de su fuerza, de su estatus quo, cuando entramos en el inmenso campo de la creatividad del corazón, en la individual y en la colectiva. En el momento que los esquemas rígidos de la educación, de las ideas preconcebidas, de la cultura predominante desaparecen, brota agua de una fuente que sacia como jamás se recordaba. Las posibilidades son semejantes a cuando los campos sembrados de semillas son regados: la vida surge espontánea. Pues eso, aquí la vida emerge de la misma persona, más allá de lo que ya se suponía que daba de sí esa persona. Penetramos con ello en el paradigma del reconocimiento (volver-a-conocernos) como seres íntimamente interconectados con todo lo que nos rodea. Si existe un milagro, este es uno de ellos. Y te lo contaremos a través de historias narradas desde el corazón más puro, en este blog.

Que una chica gritara la primera vez que la llevaban sus padres algo así como “¡Regresad ahora mismo a casa, que no quiero ir a ese campamento de freakes!”, y a la vuelta, lo primero que dijo nada más entrar en el interior del vehículo fue, más o menos, “Inscribidme ya para el año que viene, no vaya a quedarme sin plaza”, quizá signifique que se volvió freake en un tiempo récord, que se enamorara perdidamente de algún chico… o, lo real en este caso -después de la broma-, que descubriera dimensiones nuevas en la manera de ver el mundo. Ya han transcurrido seis años desde entonces y ahora es monitora titular.

Resulta que este no es un hecho aislado. Existen infinidad, como el chico que pone a meditar a sus colegas de instituto cuando llegan a su casa. Pero hay más. Que un chico de doce años prestase apoyo emocional a un amigo, ya en su tierra, y que los padres de este pregunten a los otros padres con cierto asombro qué le transmitió a su hijo para que gestara un cambio tan visible como no hubiesen imaginado, habla del enorme poder de transformación que se extiende desde este lugar y, sobre todo, con este nuevo paradigma.

¿Qué está sucediendo? Lo que ocurre es que simplemente la nueva experiencia no encaja dentro de la lógica ordinaria. Sí, en cambio, en otra que está emergiendo. Me llega a la memoria en estos momentos aquella cita bíblica en la que no podía echarse vino joven en odres viejos: “Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo hace que los odres revienten, y tanto el vino como los odres se pierden”. ¿Se referirá a que el nuevo paradigma no encaja en los viejos esquemas porque si no ambos se echan a perder?

Dos piezas fundamentales del viejo paradigma deben ser desterradas de tu vida. Por fin, el miedo y la culpa, con sus derivados mortales, la carencia y el desmerecimiento, se ven como la muerte en el desarrollo integral de la persona. Al liberarse el ser humano de esos andrajos raídos y cuya prestancia desapareció hace eones, surge un inevitable despertar, porque es ahí donde ella comienza a preguntarse cuáles son las claves de la felicidad y es ahí, sobre todo, donde comienza la GRAN AVENTURA. Por supuesto, algo que siempre había estado… aquí y ahora.

¿Y qué sobreviene como consecuencia de ver con otros ojos lo que siempre había estado frente a nosotros? Pues, lo dicho, el velo que nos mantenía separados de todo cae y florece una conciencia de grandeza como raza humana. De ello se deducen muchas cosas, pero, sobre todo, que merecemos de una vez por todas felicidad. Aquí y ahora. Lo más desconcertante es que estuvo siempre oculta tras una cortina maloliente.

Una consecuencia más de todo esto es que ahora florecen proyectos donde se busca felicidad, una felicidad permanente, duradera, profunda. Son pequeños, pero, en general, consistentes. Un proyecto por aquí, otro por allá. Dos comienzan y uno cae. Muy pocos son publicitados por los medios de comunicación. Sencillamente porque no vibran con estos. Resalto uno muy relevante a nivel mundial, la espectacular experiencia de Ciudad Feliz, que engloba a toda la ciudad de Bristol, al sur de Inglaterra. Algo pionero que está sirviendo de modelo para instaurarlo en otras ciudades.

Para finalizar, resulta que en Bristol por fin están superando el discurso simplón y materialista de equiparar el bienestar material con la felicidad. Han comprendido lo que ya te enseñamos en los campamentos, que un mínimo de bienestar está bien, pero ello no te va a llevar necesariamente a la felicidad, una felicidad de interconexión con todo.

Mil historias diferentes han ocurrido y seguirán sucediendo. Todas ellas están configurando algo que surge por aquí y por allá, apartando los odres viejos y buscando los odres nuevos.

Josemaría Garzón

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