Cristina es una campista que lleva viniendo muchos años; todo un ejemplo de compromiso con un estilo de vida. El año anterior, al cumplir su mayoría de edad, se estrenó como voluntaria​ de cocina a las órdenes del Chef Giuseppe Ramacciotti y Carmina Correa. Cristina no fue la única, pero sí dejó su particular huella. Ahora busca nuevos caminos como tallerista en los campamentos.

 

Aquí estoy otra vez, tras nueve años repitiendo esta experiencia. Este año, además, tuve la oportunidad de vivirlo desde otra perspectiva, estuve de ayudante de cocina como voluntaria, y sin duda fue tan o más especial que estar de campista.

Tras todos estos años, creo que pude enseñar a los campistas todo lo aprendido, desde la cocina. Porque ArtedeAmarte no son solo talleres y actividades; es un modelo de vida: un estado mental que creo tener el privilegio de haber adoptado, o por lo menos estar en camino, y me produce una tremenda satisfacción plasmar y enseñar, lo que a mí me enseñó este campa desde los ocho años.

Tras esto volví de campista para seguir creciendo como persona y evolucionando internamente. No se me ocurren cosas diferentes a otros años, pero sigo y seguiré creyendo que es una experiencia que todo el mundo debe probar. ArtedeAmarte no son 11 días en Espinoso, ArtedeAmarte es una escuela para el día a día y para aprender a estar en paz.

Porque al final ese es nuestro mayor propósito en la vida: ser feliz, estar en paz.

 

Cristina Ferrer