Hablamos de BIEN-ESTAR. De practicar y desarrollar el cuerpo, la mente, y el corazón, de una manera conjunta, no por separado.

Reconozco que me costó probar el Yoga. Me gustaba más el gimnasio, la bicicleta, correr, etc. Hasta que un día probé y practicando a diario me di cuenta que estaba ocurriendo algo dentro de mí que no podía explicar, pues parecía una especie de magia que me acompañaba a dar pasos hacia donde necesitaba ir, física, mental y emocionalmente.
Descubrí que el trabajo de unión y encuentro con nosotros mismos no debería etiquetarse con un apelativo, sino que más bien debería estar presente desde nuestro nacimiento, ya con nuestro propio nombre: Luis Fernando “UNIDO”. Sí, unido, unido a uno mismo sin tener partes que con el tiempo se puedan fragmentar. Unido a la vida y cómo no, a la muerte. Unido a la Tierra y, por supuesto, al Cielo. Unido A mí y a mí alrededor.

Nacemos unidos, pero nos vamos separando de una parte muy importante de nosotros, que nos hace mucha falta para permitirnos ser felices, y comer, bien perdices, bien calabacines. Que cada cual comiendo lo que le apetezca, pueda encontrar y encontrarse, amar y amarse. Que cada persona potencie la grandeza que tiene y ES, simplemente practicando una “Espiritualidad de estar por casa, de estar por el trabajo, de estar…, de estar haciendo algo para conectarnos con esa parte que vamos olvidando”

Hoy vivimos inmersos en desarrollar y potenciar todo lo que nos rodea para tener buenas casas, coches con caballos casi salvajes, viajes emocionantes, pero no desarrollamos lo más importante para llenarnos a diario de lo realmente necesario para poder hacer todo lo que me gusta: vivir, comer, viajar, etc., pero sin sentirnos vacíos o faltos de algo.

Me dediqué durante muchos años a estar inmerso en una vorágine laboral y social. Hoy estoy inmerso en un presente que me sirva para crear una consciencia de compromiso por realizar algo al día que me haga feliz en el Alma. Algo que pueda servir para que este mundo mejore no sólo en lo que nos quieren inculcar y hacer creer, sino que avance hacia un cambio que nadie puede hacer por nosotros, si no tomamos responsabilidad y actitud desde uno mismo.

Hoy cuando me preguntan si soy creyente, digo: Más que nunca.

Creo en el No sólo Yoga para practicar a diario.
Creo en el Arte de Amarse.
Creo en Biodescodificarse para realizarse.
Creo en decir: “Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias”, para liberar memorias erróneas.
Creo en poner las manos en alguien con amor, para ayudarle a mitigar el dolor.
Creo en hacer ejercicios de respiración que me llenen de inspiración.
Creo en estirar el cuerpo y moverlo hacia todos los lados para poder ver otros puntos de vista.
Creo en reflexionar sobre cómo quiero vivir mi vida, y qué hago para conseguirlo.
Creo en sentarme a no hacer nada, nada, nada.
Creo en ir a pasear por el campo sintiendo cada paso que doy.
Creo en llegar a un semáforo y en vez de enojarme porque me pilla en rojo, aprovechar la ocasión para conectar conmigo, mis sentimientos y mi respiración.
Creo en tener momentos de silencio cada día, aunque tenga que hacerlo en un baño para apartarme del ruido.
Creo en aprovechar cada instante como un único momento irrepetible.
Creo en no exigirme y no plantearme unas expectativas desmedidas.
Creo en apostar por “VIVIR CON MAYÚSCULAS” y saber que esto no tiene nada que ver con que mis circunstancias personales, familiares y laborales estén siempre al 100%, sino que más bien una VIDA CON MAYÚSCULAS sea vivir bailando, aunque la música que suene en ese momento no sea de mi total agrado.
Creo en fomentar una mente abierta que coja todo lo bueno que pueda aportarnos cualquier herramienta o técnica, venga de Oriente u Occidente.
Creo en unir ciencia y conciencia.

CREO EN TI, EN MI, en la Madre y el Padre que nos parieron, porque aún haciéndolo lo mejor que supieron, seguro se puede mejorar. Pues ocupémonos de mejorarlo. Ocupémonos de esa parte fundamental para un desarrollo evolutivo del ser humano, más humano. Ocupémonos de hacer el cambio que queremos ver fuera, practicando lo que te dé la gana, pero no te olvides de que cuerpo-mente-corazón no son separables.

Hoy, que parece que hemos dejado de creer en casi todo, en la justicia, en los políticos, en la sanidad… YO CREO.

 

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Luis Fernando